Investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), junto con el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC) han descrito que solo 24 horas de exposición al insecticida carbaryl produce daños nocivos en larvas de pez cebra, un organismo modelo de laboratorio usado en investigación por la similitud de su sistema nervioso al del ser humano. Incluso a concentraciones 35.000 veces inferiores a los niveles actualmente seguros, este insecticida afecta gravemente el comportamiento de estos organismos, comprometiendo su supervivencia.

«Los resultados de este trabajo implican que los niveles actualmente seguros de este insecticida en agua son en realidad de alto riesgo para larvas de peces», explica el autor principal del estudio, Demetrio Raldúa. «Este trabajo hace saltar las alarmas con respecto a su impacto en humanos y muestra la necesidad de reevaluar este insecticida.»

La razón por la que estas concentraciones afectan al comportamiento radica en un mecanismo desconocido hasta la fecha. El insecticida bloquea los receptores de adrenalina y serotonina, dos neurotransmisores clave para el correcto funcionamiento del sistema nervioso

Nota de prensa (ESP)
Nota de premsa (CAT)

Melissa Faria, del IDAEA-CSIC, primera autora del estudio. Fuente: Alicia Arroyo

IQAC-CSIC Comunicación