La edición 2026 de la Young Researchers’ Day marca un récord de participación

La jornada de Jóvenes Investigadores del IQAC (IQAC Young Researchers’ Day) de 2026 ha obtenido un récord de participación con 115 asistentes y 34 presentaciones, que incluían comunicaciones orales, presentaciones flash y pósters.

El evento, con patrocinio de la Real Sociedad Española de Química, la Sociedad Catalana de Química, EcoGen y Werfen, tiene como objetivo que investigadores predoctorales, estudiantes de máster y grado presenten sus trabajos ante todo el personal del IQAC, y así dar a conocer la investigación que están realizando y fomentar la comunidad científica del centro.

Entre los trabajos presentados, destacaron especialmente las investigaciones relacionadas con el cáncer, las enfermedades raras, la fotofarmacología y la nanociencia.

Al final de la jornada, se dieron los premios de las mejores presentaciones:

  • Mejor comunicación oral: Evelyn Dandaura (Biotransformación y Moléculas Bioactivas) Synonymous Mutations Impact Protein Localization and Assembly
  • Mejor presentación flash: Alexandra Tsiotsia (Biología Química) Chemical Biology tools for the study of Neuronal Ceroid Lipofuscinoses
  • Mejor póster: Sara Mansour (Química Supramolecular) New Strategies for Optimizing DNA-PAINT Microscopy to Detect Barcoded PLGA-PEG Nanoparticles in Cancer Cells

Como acto final, el Coro CID-IQAC-IDAEA hizo un pequeño concierto para amenizar la jornada.

El proyecto Photoheart, premiado en el programa ACTIVA-T CSIC

El proyecto Photoheart, liderado por el grupo de investigación de Química Médica y Síntesis, ha sido galardonado en el programa ACTIVA-T CSIC, cuya final se celebró el pasado 12 de junio en Santiago de Compostela. El premio está dotado con 20.000 euros.

La iniciativa fue presentada por Anna Llebaria y tiene como objetivo proporcionar un tratamiento precoz y localizado durante la terapia de reperfusión para reducir significativamente el daño en el tejido cardíaco. De este modo, se busca favorecer la recuperación de los pacientes y disminuir el riesgo de futuras complicaciones cardiovasculares.

«Este premio impulsa el desarrollo de nuestro proyecto de transferencia tecnológica, permitiéndonos llevar a cabo actividades orientadas a reforzar nuestro modelo de negocio y acercándonos un paso más a la creación de una empresa de base tecnológica basada en nuestra tecnología», explica Anna Llebaria.

El programa ACTIVA-T CSIC tiene como finalidad fomentar el emprendimiento y promover la transferencia de conocimiento al mercado mediante la creación de empresas de base tecnológica. Entre los proyectos también galardonados en esta edición se encuentran ViVo NEXT (Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea), MOF Flow Recovery (Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid e HydroBond (Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón).

Un fármaco reduce el riesgo de desarrollar artritis reumatoide, según un ensayo clínico

Un ensayo clínico liderado por profesionales del Hospital Clínic de Barcelona, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC) ha comparado la eficacia de los fármacos abatacept e hidroxicloroquina para prevenir el desarrollo de la artritis reumatoide en pacientes con reumatismo palindrómico, una enfermedad autoinmune que evoluciona hacia la artritis en aproximadamente la mitad de los pacientes. El ensayo clínico se ha desarrollado durante dos años en 14 hospitales de toda España con la participación de 70 pacientes con reumatismo palindrómico. Los resultados, publicados en la revista Nature Medicine, indican que el abatacept es significativamente más eficaz que la hidroxicloroquina para prevenir el desarrollo de la artritis.

El reumatismo palindrómico es una enfermedad caracterizada por episodios intermitentes de inflamación articular con crisis agudas que duran pocos días y que se resuelven espontáneamente. Sin embargo, aproximadamente la mitad de pacientes terminan desarrollando artritis reumatoide, una enfermedad crónica que causa daño articular irreversible. Este factor de riesgo es especialmente elevado en personas con biomarcadores como el factor reumatoide y anticuerpos contra péptidos citrulinados. La presencia de estos dos autoanticuerpos —proteínas del sistema inmunitario que atacan por error órganos y tejidos del organismo— sirve para el diagnóstico de la enfermedad.

Hasta ahora, en ausencia de ensayos clínicos, la estrategia habitual consistía en tratar a los pacientes de reumatismo palindrómico con hidroxicloroquina, un fármaco con propiedades antiinflamatorias e inmunosupresoras con el que se busca mejorar los síntomas de la enfermedad. En este contexto, el equipo liderado por Raimon Sanmartí, jefe del grupo de investigación en Artropatías Inflamatorias del IDIBAPS, ha impulsado un ensayo clínico de dos años con 70 pacientes con reumatismo palindrómico. El objetivo era comparar la eficacia de la hidroxicloroquina con el abatacept, un inhibidor de los linfocitos —un tipo de glóbulo blanco que ataca las articulaciones al confundirlas con una amenaza—, para reducir la progresión del reumatismo palindrómico hacia la artritis reumatoide.

Los resultados demuestran que el tratamiento con abatacept reduce de forma significativa la progresión hacia la artritis reumatoide. Con este fármaco sólo el 20% de los pacientes acaban desarrollando artritis, en comparación con el 50% de los tratados con hidroxicloroquina. Además, los pacientes tratados con abatacept no sólo evitan la progresión hacia la artritis reumatoide en la mayoría de los casos, sino que también presentan una mejora significativa de los síntomas del reumatismo palindrómico. “El estudio muestra que los pacientes con reumatismo tratados con abatacept logran con más frecuencia la remisión completa de las crisis asociadas a dolor agudo e hinchazón articular, y que sus episodios inflamatorios son menos intensos”, explica Isabel Haro, jefa de la Unidad de Síntesis y Aplicaciones Biomédicas de Péptidos del IQAC-CSIC. El equipo investigador destaca que ambos fármacos fueron seguros y bien tolerados durante el ensayo clínico.

Una intervención precoz

“Los resultados de este estudio indican que podemos intervenir de forma precoz para modificar el curso natural de la enfermedad y reducir el riesgo de que los pacientes desarrollen enfermedades más graves e irreversibles”, explica Sanmartí. “Esto abre la puerta a un cambio de paradigma en el tratamiento de estos pacientes”.

El estudio, que cuenta con la participación de varios centros nacionales, también analizó la evolución de varios biomarcadores (autoanticuerpos) desarrollados por el grupo de investigación del CSIC en el seguimiento de los pacientes. «Aunque no se observaron diferencias significativas entre el abatacept y la hidroxicloroquina en la respuesta de los autoanticuerpos, este trabajo demuestra el valor de los enfoques inmunomoduladores en fases iniciales de la enfermedad, cuando todavía es posible evitar la progresión hacia formas más graves y crónicas», señala Haro.

La artritis reumatoide es una enfermedad que afecta a la calidad de vida de los pacientes y supone una elevada carga para los sistemas sanitarios. Poder prevenir su desarrollo en una proporción significativa de los casos representa un avance importante en el abordaje de las enfermedades reumáticas.

 

Raimon Sanmarti, Carolina Pérez-García, Francisco J. de-Toro, Georgina Salvador, Alejandro Escudero Contreras, Andrea Cuervo, Eduard Graell, Delia Reina, Eduardo Kanterewicz et al. Abatacept versus hydroxychloroquine for prevention of rheumatoid arthritis in individuals with palindromic rheumatism: a randomized open-label trial. Nature Medicine. DOI: doi.org/10.1038/s41591-026-04395-6

 

IQAC-CSIC Comunicación

Desarrollan un test para detectar el cáncer de páncreas en minutos con una muestra de sangre

Un equipo del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC), el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB-CSIC) y el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) ha desarrollado un test que permite detectar el cáncer de páncreas en minutos mediante el análisis de una muestra de sangre en una tira reactiva. La prueba de concepto del prototipo se ha desarrollado con muestras de 20 pacientes y 20 personas sanas en el Hospital del Mar. Se trata del primer ensayo de esta prueba diagnóstica que identifica en el plasma sanguíneo una proteína (AXL) que actúa como biomarcador del adenocarcinoma ductal pancreático, el cáncer de páncreas más frecuente y letal. Los resultados revelan un método sencillo, portátil y económico que deberá ser optimizado antes de su aplicación clínica.

El dispositivo desarrollado utiliza una tecnología similar a la de los test rápidos, basada en tiras reactivas capaces de analizar una muestra de plasma sanguíneo en pocos minutos. Mediante la optimización de distintos componentes para mejorar su sensibilidad, reproducibilidad y claridad de señal, el test permitió distinguir con precisión entre pacientes con cáncer de páncreas y personas sanas. Estos resultados, publicados en la revista Talanta, se obtuvieron tras analizar muestras de 20 pacientes y 20 participantes sanos en el Hospital del Mar de Barcelona.

“Se trata de la primera aplicación de un inmunoensayo de flujo lateral cuantitativo —técnica diagnóstica que mide la concentración de una sustancia en una muestra líquida— para detectar sAXL en plasma”, destaca Juan Pablo Salvador, investigador del IQAC-CSIC y autor del estudio.

El ensayo muestra la capacidad del nuevo método para identificar la presencia en la sangre de la proteína AXL, un biomarcador del adenocarcinoma ductal pancreático. Esta proteína está ubicada en la superficie de las células y forma parte del funcionamiento normal del organismo, pero se sobreexpresa en determinados tipos de cáncer: en el caso del páncreas, aparece en niveles anormalmente elevados en más del 70% de los tumores. “Hace unos años demostramos que la presencia de esta proteína soluble en la sangre (sAXL) es un marcador de pacientes que ya han desarrollado el tumor”, explica Pilar Navarro, investigadora del IIBB-CSIC y coordinadora del Grupo de Investigación en Nuevas Dianas Moleculares del Cáncer del HMRIB.

El equipo investigador validó las mediciones obtenidas frente a técnicas estándar como ELISA, una modalidad diagnóstica de referencia en laboratorios especializados y hospitales que cuantifica la presencia de anticuerpos. “Esta comparativa nos permitió confirmar la relevancia diagnóstica del método”, añade Navarro.

El trabajo supone un prometedor avance para pacientes con adenocarcinoma ductal pancreático, que supone la tercera causa de muerte por cáncer en países desarrollados. En parte, se debe a que este tipo de tumor es difícil de detectar en sus primeras etapas, por lo que más del 85 % de los diagnósticos se obtienen cuando ya no se puede operar. “Disponer de herramientas rápidas, accesibles y mínimamente invasivas para mejorar su detección temprana representa una necesidad clínica urgente”, remarcan los investigadores.

Ventajas frente a otros métodos diagnósticos

La tecnología presenta ventajas importantes frente a otros métodos diagnósticos convencionales: requiere equipamiento mínimo, reduce tiempos de análisis y podría adaptarse fácilmente a entornos clínicos con recursos limitados o a pruebas descentralizadas en el punto de atención sanitaria (point-of-care testing), facilitando un diagnóstico más accesible.

En este sentido, Pilar Navarro apunta que “nuestro objetivo es desarrollar herramientas diagnósticas sencillas y accesibles que puedan acercar la detección del cáncer de páncreas a la práctica clínica habitual y contribuir a mejorar la supervivencia de los pacientes mediante un diagnóstico precoz”. Núria Vázquez-Bellón, primera autora del trabajo, añade que “se trata de un primer paso prometedor, aunque todavía será necesario optimizar el sistema antes de su posible aplicación clínica”.

Una colaboración interdisciplinar

El estudio es fruto de una colaboración impulsada por el programa de financiación semilla BBQ-CSIC 2022 y, en palabras de Pablo García de Frutos, coordinador del grupo Hemostasia e Inmunidad del IIBB: “Este trabajo ejemplifica el valor de las ayudas semilla del CSIC para impulsar investigación interdisciplinar con potencial traslacional”. Asimismo, ha contado con financiación del Instituto de Salud Carlos III y del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. También ha recibido el apoyo de la asociación de pacientes con cáncer de páncreas Acanpan, que ha contribuido a la financiación del proyecto y a reforzar su orientación hacia las necesidades reales de los pacientes.

Los investigadores participantes están también vinculados a los Centros de Investigación Biomédica en Red (CIBER) de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), de Enfermedades Cardiovasculares (CIBER-CV) y de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBER-EHD), y al Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS). En este proyecto colaborativo también han participado investigadores clínicos del HMRIB especialistas en cáncer pancreático y patologías digestivas.

“Futuros estudios se centrarán en ampliar el número de pacientes analizados y mejorar todavía más la sensibilidad del sistema para avanzar hacia su posible aplicación clínica”, concluyen los investigadores.

 

Núria Vázquez-Bellón, Montserrat Rodríguez-Núñez, Neus Martínez-Bosch, Luis E. Barranco, Laura Visa, Pablo García de Frutos, M. Pilar Marco, Pilar Navarro, J. Pablo Salvador. Lateral flow immunoassay detection of soluble AXL for pancreatic ductal adenocarcinoma diagnosis. Talanta. DOI: 10.1016/j.talanta.2026.129973

 

CSIC Comunicación

Una nueva mirada a la liberación de proteínas encapsuladas en nanopartículas

La medicina de precisión busca transportar agentes terapéuticos, como moléculas, proteínas o ARN, hasta el lugar exacto donde deben actuar dentro del cuerpo. Una de las estrategias más prometedoras es el uso de nanotransportadores: nanopartículas capaces de encapsular el fármaco, protegerlo, transportarlo y liberarlo de manera controlada donde sea necesario. Actualmente, sin
embargo, su comportamiento se analiza habitualmente mediante técnicas basadas en medidas medias de grandes poblaciones, lo que oculta las diferencias entre partículas individuales.

Ahora, un equipo liderado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC), en colaboración con el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC) y la Universidad de Parma, ha demostrado que es posible realizar un seguimiento partícula a partícula del proceso de liberación. “Dentro de una misma población, el comportamiento no es homogéneo: algunas nanopartículas liberan la carga muy rápidamente, otras más lentamente y algunas casi no la liberan. Si solo analizamos la media, estos extremos quedan ocultos”, explican las investigadoras Anna Solé y Anna Roig. El estudio se ha publicado en la revista Nanoscale Horizons en coliderazgo con Sílvia Pujals del IQAC.

Un seguimiento partícula a partícula

El equipo ha trabajado con nanotransportadores basados en un polímero biodegradable llamado PLGA, ampliamente utilizado en aplicaciones médicas. Este material puede encapsular diferentes tipos de biomoléculas, como proteínas o ARN. En este estudio se ha encapsulado una proteína común llamada albúmina, que ha servido como modelo de fármaco. En el futuro, sin embargo, se podría trabajar con otras biomoléculas terapéuticas con objetivos médicos reales. Las técnicas convencionales para estudiar la liberación de la carga requieren manipular las muestras y ofrecen únicamente información global, sin captar el comportamiento individual de cada nanopartícula.

Para superar esta limitación, las investigadoras han aplicado la técnica de microscopía llamada dSTORM, que permite localizar moléculas fluorescentes individuales con alta precisión. Mediante el marcado fluorescente diferenciado del nanotransportador y de la proteína encapsulada, han podido observar simultáneamente ambos componentes y seguir su evolución durante 30 días.

Este seguimiento ha permitido observar cómo se transforma cada nanopartícula y cuantificar el ritmo de liberación de la proteína a lo largo del tiempo. Los resultados muestran una liberación inicial rápida durante los primeros días, seguida de una fase más sostenida hasta la degradación final del polímero. Paralelamente, las nanopartículas experimentan un aumento de diámetro y una disminución en número, indicando procesos de hidratación, hinchamiento y degradación.

Uno de los resultados más relevantes es la identificación de grandes diferencias entre nanopartículas individuales. Mientras algunas liberan rápidamente una parte importante de la carga, otras retienen la mayor parte durante más tiempo. Estas diferencias, invisibles en los estudios basados en medias, podrían tener un papel determinante en la eficacia terapéutica y en los posibles efectos adversos. “Cada vez hay más evidencias de que la respuesta clínica depende de cuándo, dónde y cuánta carga se libera en cada parte del cuerpo”, apuntan las investigadoras.

Una nueva herramienta al servicio de la nanomedicina

Este nuevo enfoque abre la puerta a una mejor comprensión de la complejidad de los sistemas de liberación de fármacos. “Abre dos vías de investigación”, aseguran las investigadoras: “por un lado, la metodología empleada en este estudio se podrá aplicar a otros tipos de nanotransportadores; por otro lado, proporciona una visión más precisa del comportamiento de las poblaciones de nanopartículas, aportando información clave para optimizar el diseño de futuras terapias.”

 

Solé-Porta, A., Pujals, S., Delcanale, P., Roig, A.  STORM as a tool to track cargo release from polymeric nanocarriers at the single-particle level. Nanoscale Horizons, 2026. DOI: 10.1039/d5nh00855g

 

Descubren los obstáculos moleculares que dificultan el reciclaje total de las botellas de plástico

Investigadoras e investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC) han identificado los mecanismos moleculares que bloquean la degradación enzimática del polietileno tereftalato (PET), uno de los plásticos más fabricados del mundo, cuando este se encuentra en su forma cristalina.

El trabajo, publicado en la revista The Journal of Physical Chemistry Letters, detalla por qué incluso las enzimas más avanzadas tienen dificultades para cortar completamente los plásticos de las botellas de agua o las fibras de poliéster. Según el estudio, el problema radica en la cantidad ingente de energía necesaria para que la enzima encaje con las cadenas de polímero cuando éstas están extremadamente ordenadas y compactas, lo que pone de manifiesto la necesidad de diseñar nuevas herramientas biotecnológicas para un reciclaje circular y más sostenible, reduciendo la dependencia de los recursos fósiles.

El PET es uno de los plásticos más fabricados en el mundo, presente en millones de toneladas de residuos que terminan en vertederos o en el océano. Aunque la ciencia lleva dos décadas perfeccionando enzimas llamadas PETasas para descomponer este material en sus componentes originales, la mayoría sólo funcionan de forma eficiente sobre el PET «amorfo», la porción más blanda y desordenada, que se somete más directa a la degradación enzimática. Sin embargo, los productos comerciales suelen contener un alto grado de cristalinidad, con las moléculas muy ordenadas, lo que permite realizar un plástico más resistente pero que se convierte en un problema para la degradación biológica. Hasta ahora, no se comprendía con exactitud qué ocurría a escala atómica cuando una enzima intentaba «morder» estas estructuras rígidas.

Barreras infranqueables

Para la elaboración del trabajo, el equipo científico ha combinado el análisis de datos experimentales sobre la forma de las cadenas de plástico con simulaciones computacionales de alta precisión. Estas simulaciones han permitido observar cómo el enzima se une a pequeños fragmentos de plástico y medir el esfuerzo energético de este proceso.

«Nuestros resultados demuestran que, aunque la enzima es teóricamente capaz de alcanzar la posición correcta para realizar el corte químico tanto en el plástico blando como en el cristalino, el coste energético para lograrlo en este último es prohibitivo», explica el investigador del ICM y del IQAC Francesco Colizzi, autor responsable del trabajo.

El estudio detalla que, para el PET cristalino, no sólo se necesita mucha más energía para que la cadena encaje en el centro activo de la enzima, sino que además se requiere un esfuerzo adicional para separar las cadenas de plástico entre sí. En la estructura cristalina, las cadenas están tan fuertemente empaquetadas que la enzima simplemente no tiene la fuerza mecánica necesaria para aislarlas y procesarlas. «Es como intentar desatar un nudo que está demasiado apretado; aunque sepas por dónde pasa la cuerda, no puedes ni empezar a moverla», añade Colizzi.

Rediseño para un futuro sostenible

Este avance no sólo describe un problema, sino que señala una solución. Al comprender que la limitación es estructural y energética, el equipo científico puede ahora centrarse en modificar la arquitectura de las enzimas existentes. En este sentido, la investigación señala que las PETasas que usamos hoy tienen limitaciones de diseño que podrían corregirse mediante ingeniería de proteínas para que sean capaces de lidiar con la rigidez del PET comercial sin necesidad de pretratamientos químicos o térmicos costosos y contaminantes.

Ania Di Pede-Mattatelli, investigadora del ICM-CSIC y primera autora del estudio, destaca la relevancia social de estos datos:

«Este conocimiento es fundamental si queremos que el reciclaje enzimático pase del laboratorio a la industria a gran escala. Si logramos diseñar enzimas que superen estas barreras de energía, estaremos mucho más cerca de una verdadera economía circular donde las botellas viejas puedan transformarse en botellas nuevas de la misma calidad, una y otra vez».

El equipo científico subraya también que la colaboración internacional es clave para este siguiente paso. Actualmente, trabajan con socios de otros países para aplicar estos modelos computacionales en el desarrollo de variantes enzimáticas más potentes. El objetivo final es crear un catálogo de biocatalizadores optimizados para diferentes tipos de residuos plásticos, minimizando la huella de carbono del proceso de reciclaje y ofreciendo una alternativa viable a la producción de plástico virgen derivado del petróleo.

Con todo, el estudio supone un cambio de paradigma al pasar de la observación de «qué enzimas funcionan» a la comprensión de «por qué no funcionan sobre ciertos materiales». Con este mapa de obstáculos moleculares en la mano, la biotecnología tiene ahora una hoja de ruta clara para atacar el que es uno de los mayores desafíos medioambientales del siglo XXI.

 

Di Pede-Mattatelli, A., Maria-Solano, M. A., Haisha, O., & Colizzi, F. (2026). Why Do PETases Struggle with Crystalline PET? Catalytic Ensemble Sampling Reveals Molecular Bottlenecks. The Journal of Physical Chemistry Letters.

 

 

ICM-CSIC Comunicación

IQAC-CSIC Comunicación

Una estrategia experimental con ratones utiliza luz para activar una molécula que elimina células tumorales resistentes de cáncer de mama

Un equipo científico del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con el Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), ha desarrollado una nueva estrategia experimental basada en el uso de la luz para activar una forma fotoactivable de la cloroquina. Este enfoque permite eliminar células tumorales, incluidas las más resistentes, conocidas como células madre tumorales, en modelos de cáncer de mama. Los resultados se publican en la revista ACS Chemical Biology.

“Estas células madre, también llamadas cancer stem cells, constituyen una subpoblación especialmente problemática, ya que son capaces de sobrevivir a los tratamientos convencionales y favorecer la recaída del tumor. El objetivo del trabajo ha sido precisamente encontrar una forma de eliminarlas de manera selectiva”, explica Laia Josa Culleré, autora e investigadora del IQAC-CSIC.

Para ello, el equipo ha empleado un enfoque de fotofarmacología, una disciplina que permite activar fármacos mediante luz en el lugar y momento deseados. En este estudio, los investigadores han modificado químicamente un compuesto conocido, la cloroquina, (un medicamento para tratar la malaria y enfermedades autoinmunitarias, y que inhibe la autofagia, un proceso celular que utilizan los tumores para su desarrollo y supervivencia), para que permanezca inactivo hasta ser activado mediante iluminación.

“Diseñamos moléculas que no tienen efecto en ausencia de luz, pero que, tras ser estimuladas mediante luz, liberan el fármaco activo y ejercen su acción sobre las células tumorales”, cuenta Sofía Alonso-Manresa, investigadora del IQAC-CSIC.

Los experimentos realizados in vitro en modelos celulares de cáncer colorrectal y de cabeza y cuello han demostrado que, tras una iluminación de apenas unos segundos, la molécula activada impide la formación de estructuras tridimensionales conocidas como esferas tumorales, que representan un modelo enriquecido en células madre tumorales.

En ausencia de luz, estas estructuras se forman con normalidad. Además, el estudio muestra que el mecanismo de acción está relacionado con la inhibición de la autofagia, un proceso celular clave para la supervivencia de estas células resistentes.

Validación en modelo animal

Como prueba de concepto, el equipo ha llevado a cabo ensayos de validación en un modelo murino de cáncer de mama. En estos experimentos, la molécula se administró directamente en el tumor y se activó mediante iluminación externa, utilizando unos dispositivos con LEDs que permiten focalizar y dirigir la luz.

Los resultados confirmaron que se produce la activación del compuesto cuando se aplica luz dentro del tumor, pero no a oscuras, lo que refuerza el potencial de esta estrategia para actuar de forma localizada y reducir efectos secundarios en tejidos sanos.

“Las células madre tumorales representan uno de los principales retos en oncología porque son capaces de resistir a los tratamientos convencionales y favorecer la reaparición del tumor. Este trabajo demuestra que la fotofarmacología puede convertirse en una herramienta muy prometedora para atacar específicamente esta población celular de forma localizada y controlada”, destaca Matilde Lleonart, jefa del grupo de Cáncer de Cabeza y Cuello: Investigación Biomédica en Células Madre Tumorales del VHIR.

Hacia terapias más precisas

Aunque el trabajo se encuentra en una fase inicial, los resultados abren la puerta al desarrollo de nuevas terapias más selectivas frente al cáncer. En la actualidad, el equipo de Josa-Culleré trabaja en optimizar las moléculas para que puedan activarse con longitudes de onda más penetrantes, como la luz verde o roja, lo que facilitaría su aplicación en tumores de mayor tamaño y más profundos.

“Este enfoque permite controlar con precisión cuándo y dónde actúa el fármaco, lo que podría suponer una ventaja significativa frente a los tratamientos convencionales”, señala Amadeu Llebaria, responsable del grupo Química Médica y Síntesis del IQAC-CSIC donde se desarrolló la investigación.

La investigación ha sido financiada por proyectos nacionales y europeos orientados al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas contra el cáncer.

 

Sofía Alonso-Manresa, Carme Serra, Lourdes Muñoz, Marina Bataller, Yoelsis Garcia-Mayea, Matilde Esther Lleonart Pajarin, Belen Garcia Prats, Sandra Mancilla Zamora, Zamira Vanessa Diaz Riascos, Amadeu Llebaria and Laia Josa-Culleré. Photocaged Chloroquine Derivatives for the Light-Dependent Inhibition of Autophagy in Cancer Stem Cells. ACS Chemical Biology (2026). https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acschembio.5c00962

 

IQAC-CSIC Comunicación

El proyecto OCEANZYME investiga nuevas soluciones de reciclado enzimático para las basuras marinas

Oceanzyme desarrollará la investigación en estas soluciones, durante el periodo 2026 a 2028, gracias a la agrupación formada por AIMPLAS, el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC), coordinado por la Asociación Vertidos Cero.

El proyecto Oceanzyme arrancó a finales de enero de 2026, y se realizará gracias a la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, y se cofinancia por la Unión Europea por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura)

Oceanzyme busca aplicar un análisis integrativo que combine análisis metagenómico, caracterización enzimática y simulaciones moleculares, junto con el aislamiento de bacterias con capacidad funcional degradadora, valorizando las basuras marinas retiradas por los pescadores, a través de un reciclado enzimático y explorando la aplicación de los productos resultantes en sectores como la pesca y la acuicultura.

A través de campañas de pesca pasiva se retirarán basuras marinas, en dos de las cinco demarcaciones marinas españolas, la noratlántica y la levantino-balear, caracterizando los residuos plásticos para analizar sus comunidades microbianas asociadas mediante metagenómica, y a la par se realizarán aislamientos en cultivo puro de bacterias con potencial de degradación de distintos compuestos plásticos. Se identificarán enzimas con potencial degradador, que serán modeladas en 3D junto al plástico, producidas y ensayadas para validar su potencial uso en aplicaciones de reciclado enzimático.

Los residuos marinos localizados en fondos profundos, cuyas densidades medias en las dos demarcaciones marinas indicadas oscilan en un rango de 40 a 300 objetos/km2, en muchos casos con un alto estado de degradación, que han visto perder sus propiedades físico-mecánicas de origen y donde los procesos de reciclado mecánico que habitualmente se aplican en el tratamiento de estos residuos de plástico, no logran ofrecer una solución para obtener un material que sea reintroducido en la cadena de valor del plástico.

El proyecto combina la experiencia de cada una de las entidades en los protocolos de retiradas de residuos, estudios de los microorganismos marinos, simulaciones moleculares y reciclaje de plásticos.

Oceanzyme promueve la economía circular, la protección del medio marino y la transferencia tecnológica con una sólida estrategia de comunicación y divulgación.

Descifrando la comunicación entre células cancerosas para mejorar el tratamiento del cáncer de páncreas

Las células cancerosas no actúan solas. A través de complejas redes de comunicación y vías de señalización, las células tumorales y su microambiente coordinan respuestas adaptativas que impulsan la resistencia a los fármacos. Comprender estas interacciones es clave para mejorar el tratamiento del cáncer.

Los tumores son sistemas multicelulares dinámicos en los que las células cancerosas se comunican continuamente con las células estromales e inmunitarias circundantes. Esta comunicación intercelular moldea la evolución tumoral, favorece la resistencia a las terapias y limita la eficacia de los tratamientos (Hanahan y Weinberg, 2011; Meads et al., 2009). Mediante el estudio de vías de señalización e interactomas en modelos avanzados de organoides de cáncer de páncreas, CancerScan pretende descubrir mecanismos de resistencia que puedan aprovecharse para mejorar estrategias terapéuticas personalizadas para cada paciente.

La progresión del cáncer y la respuesta a la terapia no están determinadas únicamente por alteraciones genéticas dentro de las células tumorales. Más bien, surgen de una compleja red de interacciones entre las células cancerosas y su microambiente circundante, conocido como microambiente tumoral (TME). Estas interacciones dependen de una comunicación coordinada entre células mediada por factores solubles, contacto celular directo y vesículas extracelulares (EVs), que en conjunto configuran el comportamiento y la adaptabilidad del tumor (Dagogo-Jack y Shaw, 2018; Truong y Pauklin, 2021).

En cánceres altamente agresivos como el adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC), esta red de comunicación desempeña un papel especialmente crítico. Componentes estromales densos, infiltrados inmunitarios y matrices extracelulares alteradas crean un microambiente que favorece activamente la supervivencia tumoral y confiere resistencia a la quimioterapia (Meads et al., 2009; Truong y Pauklin, 2021). Como resultado, incluso tratamientos que atacan eficazmente las células cancerosas en modelos in vitro simplificados suelen fracasar en pacientes.

La comunicación celular como motor de la resistencia a los fármacos

La comunicación entre células permite a las células tumorales detectar y responder al estrés ambiental, incluida la presión terapéutica. Las señales intercambiadas entre células cancerosas y células estromales o inmunitarias pueden activar vías de supervivencia, inducir plasticidad fenotípica y promover la aparición de estados celulares tolerantes a los fármacos. Actualmente, estas respuestas adaptativas se reconocen como importantes contribuyentes a la enfermedad residual mínima y a la recaída tumoral (Dagogo-Jack y Shaw, 2018).

Las vesículas extracelulares han emergido como mediadores clave de esta comunicación. Mediante la transferencia de proteínas, ácidos nucleicos y metabolitos entre células, las EVs permiten una rápida reprogramación tanto de células cancerosas como no cancerosas. En el cáncer de páncreas, se ha demostrado que la señalización mediada por EVs modula la inmunosupresión, promueve la transición epitelio-mesénquima y aumenta la resistencia a agentes quimioterapéuticos (Boelens et al., 2014; Binenbaum et al., 2018; Becker et al., 2016).

Cartografía de vías de señalización mediante interactomas basados en organoides

Para desentrañar estas complejas redes de comunicación, CancerScan se basa en modelos avanzados de organoides tumorales que conservan características clave del microambiente tumoral. Al combinar células de cáncer de páncreas con componentes estromales e inmunitarios relevantes, estos modelos permiten investigar sistemáticamente las vías de señalización bajo condiciones de tratamiento controladas que reflejan mejor los tumores de los pacientes.

Dentro de CancerScan, IQAC-CSIC contribuye caracterizando el interactoma molecular que surge entre distintas poblaciones celulares dentro de organoides de cáncer de páncreas, tanto antes como después del tratamiento con agentes quimioterapéuticos clínicamente relevantes. Mediante enfoques basados en proteómica, incluido el análisis de proteínas derivadas de células y asociadas a EVs, el CSIC investiga cómo se reorganizan las redes de comunicación intercelular en respuesta a la terapia. Comparar organoides expuestos a distintos fármacos permite identificar vías de comunicación y nodos de interacción proteica asociados a sensibilidad o resistencia diferencial a los tratamientos.

Al integrar datos proteómicos del interactoma con lecturas funcionales de respuesta a fármacos, este enfoque va más allá del análisis de una sola vía. En cambio, capta la resistencia como un fenómeno a nivel de red impulsado por adaptaciones coordinadas entre múltiples tipos celulares (Hanahan y Weinberg, 2011; Meads et al., 2009).

De las redes de comunicación a las estrategias de tratamiento personalizado

Comprender la resistencia a los fármacos en cáncer requiere estudiar los tumores como sistemas comunicativos y no como células aisladas. Al integrar experimentos basados en organoides con análisis exhaustivos de señalización e interactomas, CancerScan busca descubrir cómo la comunicación celular impulsa la resistencia a los tratamientos en el cáncer de páncreas.

Este conocimiento proporciona una base mecanística para construir gemelos digitales tumorales biológicamente realistas y desarrollar estrategias terapéuticas personalizadas capaces de anticipar y contrarrestar respuestas adaptativas del tumor. En última instancia, descifrar las redes de comunicación del cáncer ofrece una vía hacia terapias más eficaces y duraderas para los pacientes.

 

Referencias

Becker, A. et al. (2016). Extracellular vesicles in cancer: Cell-to-cell mediators of metastasis. Cancer Cell, 30(6), 836–848.

Binenbaum, Y. et al. (2018). Transfer of miRNA in macrophage-derived exosomes induces drug resistance in pancreatic adenocarcinoma. Cancer Research, 78(18), pp. 5287–5299.

Boelens, M.C. et al. (2014). Exosome transfer from stromal to breast cancer cells regulates therapy resistance pathways. Cell, 159(3), pp. 499–513.

Dagogo-Jack, I. and Shaw, A.T. (2018). Tumour heterogeneity and resistance to cancer therapies. Nature Reviews Clinical Oncology, 15(2), pp. 81–94.

Drost, J. and Clevers, H. (2018). Organoids in cancer research. Nature Reviews Cancer, 18(7), pp. 407–418.

Hanahan, D. and Weinberg, R.A. (2011). Hallmarks of cancer: the next generation. Cell, 144(5), pp. 646–674.

Meads, M.B., Gatenby, R.A. and Dalton, W.S. (2009). Environment-mediated drug resistance: a major contributor to minimal residual disease. Nature Reviews Cancer, 9(9), pp. 665–674.

Truong, L.H. and Pauklin, S. (2021). Pancreatic cancer microenvironment and cellular composition: current understandings and therapeutic approaches. Cancers, 13(19), 5028.

 

Comunicación Proyecto CancerScan

Una nueva estrategia experimental permite eliminar proteínas implicadas en procesos patológicos

Un estudio en fase preclínica llevado a cabo por el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC) y el Instituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB), ambos del CSIC, ha desarrollado una estrategia que permite forzar la eliminación de proteínas que ayudan a los tumores a sobrevivir a la quimioterapia. El hallazgo abre una nueva vía para hacer frente a la resistencia a los tratamientos contra el cáncer, uno de los principales retos de la oncología. La investigación, publicada en la revista Nature Communications, supone una prueba de concepto de un nuevo mecanismo de degradación inducida de proteínas dañinas, que amplía la posibilidad de desarrollo de terapias más eficaces en el futuro.

“Nuestro estudio presenta una metodología experimental optimizada, alternativa a la vía convencional de degradación inducida. Este enfoque permitiría diseñar tratamientos más precisos contra enfermedades como el cáncer, así como superar o incluso revertir la quimiorresistencia en determinados casos”, explica Bernat Crosas, investigador del CSIC en el IBMB, que ha liderado la investigación junto a Gemma Fabriàs, investigadora del IQAC-CSIC y del CIBEREHD, y Jordi Bujons, del IQAC-CSIC. En el trabajo ha participado además personal investigador de la Universidad de Barcelona.

Sistema de reciclaje de proteínas

Nuestras células cuentan con una sofisticada maquinaria celular encargada de eliminar proteínas defectuosas o innecesarias, el sistema ubiquitina-proteasoma, que constituye una ruta de reciclaje de material proteico. En este proceso de reciclaje, las proteínas que deben ser destruidas son ‘etiquetadas’ con una molécula, la ubiquitina, de forma que son reconocidas y destruidas por el proteasoma, un orgánulo que está presente en todas las células.

En los últimos años, se han desarrollado nuevas herramientas, aun experimentales, para eliminar proteínas dañinas del organismo basándose en la intervención del proteasoma. Una de ellas son los llamados Protacs (del inglés Proteolytic Targeting Chimeras), moléculas diseñadas para desencadenar el proceso de etiquetaje de células diana con ubiquitina e inducir su destrucción. Sin embargo, este enfoque presenta limitaciones, ya que depende de mecanismos celulares muy específicos que no siempre funcionan correctamente.

“El proceso convencional funciona como un sistema de recogida de residuos: primero se etiquetan los ‘residuos’ con unidades de ubiquitina y después se transporta hasta la planta de reciclaje: el proteasoma”, explica Mireia Casasampere, investigadora del IQAC-CSIC y primera autora del trabajo. “Sin embargo, este sistema puede en ocasiones no ser del todo eficiente ya que depende de varios pasos intermedios desde el etiquetaje de la proteína hasta su eliminación”, aclara.

Atajo para digerir la “basura” celular

Esta investigación explora una estrategia alternativa basada en esquivar la fase de etiquetaje y enviar las proteínas directamente al proteasoma. “En este caso, llevamos las proteínas directamente al sistema de reciclaje celular”, explica Tania Roda, también investigadora del IQAC-CSIC.

El equipo ha diseñado y sintetizado nuevas moléculas de tipo Protac, capaces de dirigir hacia el proteasoma dos proteínas relevantes en cáncer, sin requerir la etapa intermedia de ubiquitinación: IMPDH2, una enzima clave en la replicación celular y por tanto relacionada con el crecimiento tumoral, y CERT1, una proteína y transportador lipídico implicada en procesos de muerte de las células tumorales. Las moléculas Protacs diseñadas son modulares: una parte reconoce la proteína que se quiere eliminar (IMPDH2 o CERT1), mientras que la otra conecta con una partícula del proteasoma (USP14) que regula su actividad.

Tal como explica Gemma Farbriàs, “son moléculas de alta afinidad que se enlazan a la proteína diana y la vehiculizan hasta el lugar preciso donde serán degradadas y destruidas”.  Es un mecanismo de acción más simple y eficiente. El resultado es la inactivación de la célula tumoral, que no puede replicarse más, o bien la muerte celular por apoptosis.

Degradación dirigida

Pruebas realizadas con células cancerosas han demostrado la efectividad y el potencial de esta nueva estrategia de degradación dirigida, evitando algunas de las limitaciones de las tecnologías existentes, que dependen de mecanismos celulares específicos que no siempre funcionan correctamente en determinados contextos patológicos.

Además, los resultados sugieren que al eliminar CERT1, las células tumorales recuperan la sensibilidad a algunos tratamientos de quimioterapia. “Si se bloquea CERT1 en algunos carcinomas la quimioterapia puede volver a funcionar. Aunque nuestros resultados son muy preliminares, abren una posible vía para que los tumores vuelvan a responder a los tratamientos, reduciéndose la resistencia, un problema muy común en cáncer. De hecho, en algunos tipos de cáncer, entre el 60% y el 90% de los pacientes pueden desarrollar resistencia a la quimioterapia, una situación que se puede agravar en casos de metástasis”, concluye Bernat Crosas.

Actualmente, el equipo está centrado en optimizar estas moléculas para mejorar su eficacia y especificidad, así como en explorar su aplicación en modelos más avanzados con vistas a una posible aplicación clínica.

Este enfoque, aunque preliminar, es muy prometedor y amplía las herramientas disponibles para la degradación dirigida de proteínas y podría contribuir al desarrollo de futuras terapias más precisas frente a enfermedades complejas como el cáncer, u otras enfermedades en las que se haya identificado una proteína diana.

Esta investigación ha sido financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y por los fondos Next Generation de la Unión Europea, a través de la Plataforma PTI Salud Global del CSIC y la Generalitat de Cataluña.

 

Casasampere, M., Carneros, H., Roda, T. et al. Expanding the targeted protein degradation approach with small molecule chimeras directed to the 26S proteasomeNat Commun (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-71132-5

 

Ana Sotres / IQAC-CSIC Comunicación

CSIC Comunicación Cataluña